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Mario Germán Sánchez González
Director Ejecutivo Tirant e-GOb
Cada inicio de año trae consigo una especie de ritual institucional. Las agendas se actualizan, se anuncian planes de modernización, se reactiva el discurso de las reformas. En muchos países de Iberoamérica, enero no es solo el arranque del calendario fiscal: es el momento en que el lenguaje del cambio vuelve a ocupar titulares, discursos oficiales y documentos estratégicos.
Pero quienes trabajamos en el acompañamiento técnico de políticas públicas sabemos que, entre la retórica de la reforma y su realización efectiva, hay una distancia difícil de salvar. No por falta de ideas —la región está llena de diagnósticos lúcidos y propuestas bien intencionadas—, sino porque muchas veces fallamos en lo más complejo: diseñar procesos que conviertan las decisiones políticas en transformaciones reales, sostenibles y verificables.
La región quiere cambiar, y para lograrlo necesita método
Desde Tirant eGob —la unidad de consultoría jurídica y técnica del Grupo Tirant— hemos tenido la oportunidad de contribuir en diversos procesos de reforma institucional, en ámbitos que van desde la justicia penal hasta los sistemas de monitoreo de resultados, los derechos digitales, la igualdad de género, el envejecimiento activo, la modernización tecnológica o las estrategias de cooperación internacional. Esta trayectoria nos ha permitido observar una constante en distintos contextos institucionales: las reformas suelen estar bien definidas en cuanto a sus objetivos —el “qué”—, pero frecuentemente enfrentan desafíos cuando se trata de diseñar y sostener el “cómo”.
No es raro encontrar reformas respaldadas por leyes técnicamente impecables, que no llegan a consolidarse por falta de planificación operativa, coordinación interinstitucional o mecanismos de seguimiento. Tampoco es infrecuente que los cambios se anuncien con entusiasmo, pero se fragmenten en la práctica por tensiones entre actores, rotación de autoridades o debilidad técnica en las unidades ejecutoras.
Por eso, más allá del contenido de las reformas, el verdadero desafío en 2026 será estructurar metodologías que permitan implementarlas de forma ordenada, escalable y con sentido institucional.
Reformar es gobernar procesos complejos
Diseñar una reforma eficaz implica mucho más que redactar una nueva norma o crear una comisión de seguimiento. Requiere construir una hoja de ruta clara, con metas realistas, indicadores verificables y responsables identificados. Supone generar espacios de concertación entre instituciones con intereses y culturas distintas. Exige tiempo, conocimiento técnico, capacidad de facilitación y, sobre todo, una lectura estratégica del contexto político-administrativo.
En nuestra experiencia, los procesos que logran avanzar de manera sostenida comparten algunos elementos clave:
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Diagnósticos institucionales que van más allá del marco legal y se enfocan en capacidades reales.
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Diseño de indicadores de impacto y mecanismos de evaluación desde el inicio.
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Modelos de gobernanza claros, con funciones bien definidas y liderazgo efectivo.
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Estrategias de formación y fortalecimiento institucional, más allá de la capacitación tradicional.
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Planificación presupuestaria realista, articulada con la ejecución operativa y los tiempos políticos.
No se trata de fórmulas mágicas ni de soluciones importadas. Se trata de condiciones mínimas para que una reforma tenga sentido, trayectoria y efectos concretos.
Una oportunidad estratégica para Iberoamérica
El año 2026 llega con múltiples tensiones, pero también con oportunidades. Hay nuevas autoridades que buscan dejar huella, compromisos internacionales que exigen avanzar, presiones ciudadanas que reclaman eficacia y transparencia. En muchos casos, los diagnósticos están listos y los borradores normativos redactados. Lo que falta es lo más delicado: estructura, marco normativo operativo, método y equipo.
En ese escenario, contar con capacidades que integren análisis político, visión jurídica, planificación operativa y gestión institucional, no es un valor añadido: es un punto de partida indispensable.
Una invitación a pensar juntos
Desde Tirant eGob trabajamos precisamente en ese punto de intersección entre derecho, política pública y transformación institucional. No ofrecemos recetas ni modelos cerrados. Facilitamos procesos, ayudamos a construir acuerdos y trabajamos con instituciones que quieren liderar sus propias reformas desde la técnica, no desde la improvisación.
Este año, muchas instituciones públicas están llamadas a impulsar cambios relevantes. Algunas ya los han iniciado, otras los están diseñando. Hacer que esas reformas ocurran será el verdadero reto de 2026. Y para eso, más que discursos, harán falta herramientas. Más que diagnósticos, harán falta estructuras. Y más que urgencia, hará falta método.
